Lo que necesitas para vender clases y cursos online desde tu web
Si das clases, tu web puede ser también tu escuela. Qué preparar antes de grabar la primera lección y cómo organizar un curso.
Por Joan Subirats, fundador de The Jazz Passport7 min de lectura
En este artículo
Si das clases, ya sabes enseñar, y eso es lo más difícil. Para llevarlo a internet, antes de pensar en la cámara o en la plataforma tienes que decidir qué vas a enseñar, a quién y en qué orden. Esta guía repasa lo que conviene tener preparado antes de grabar la primera lección. Así el curso aguanta cuando lo abre alguien que no te conoce.
Primero, a quién y para qué
Un curso tiene un punto de partida y un punto de llegada, y los vídeos son el camino entre los dos. Antes de pensar en el contenido, escribe dos cosas: qué sabe hacer tu alumno cuando empieza y qué sabrá hacer cuando acabe.
"Aprender jazz" es demasiado amplio para servir de objetivo. "Improvisar sobre un blues en fa con las escalas y los arpegios básicos" ya lo es. Cuanto más concreto sea el final, más fácil será decidir qué entra y qué sobra.
También ayuda acotar el nivel y el instrumento. Un curso de armonía para pianistas de nivel medio se explica mejor que uno de "armonía para todos", y quien lo encuentra sabe enseguida si le sirve.
Cómo construir el temario
- Escribe en una frase lo que el alumno sabrá hacer al terminar.
- Apunta lo que necesita para llegar ahí: conceptos, técnica, repertorio y oído.
- Agrupa esa lista en módulos, de lo más sencillo a lo más exigente.
- Da a cada lección un solo objetivo y un ejercicio que lo compruebe.
- Graba una lección de prueba y enséñasela a un alumno de verdad antes de grabar el resto.
El último paso es el que más se salta y el que más tiempo ahorra. En diez minutos, un alumno real te dirá dónde vas demasiado rápido, qué das por sabido y qué ejercicio no se entiende.
Cuánto dura una lección
En una clase presencial, una hora pasa volando porque hay conversación. Delante de un vídeo, la misma hora se hace larga. Una regla práctica: una idea por lección. La lección dura lo que tardas en explicar esa idea y su ejercicio, y muchas veces eso son unos minutos.
Las lecciones cortas tienen otra ventaja: se pueden repetir. Quien practica vuelve al vídeo una y otra vez para ver un paso concreto, y lo encuentra antes si no está enterrado en el minuto cuarenta.
Si un tema necesita más tiempo, divídelo en varias lecciones con un título claro cada una. Es más fácil moverse entre "Acordes de séptima: la teoría" y "Acordes de séptima: el ejercicio" que buscar dentro de un solo vídeo largo.
Imagen y sonido
En una clase de música, el sonido pesa más que la imagen. El alumno perdona una cámara algo oscura. Lo que no perdona es un instrumento que suena lejos, saturado o con eco.
- Micrófono cerca del instrumento, y otro para la voz si hablas mientras tocas. El micrófono del portátil capta la habitación, no el instrumento.
- Una sala tranquila y sin eco. En una habitación vacía, unas cortinas, una alfombra o una estantería llena cambian mucho el sonido.
- Un plano de las manos. En piano, guitarra o contrabajo, el alumno necesita ver dónde van los dedos. Una segunda cámara fija sobre el teclado o el mástil vale más que una cámara mejor.
- Luz de frente o de lado, nunca a tu espalda.
- Vídeo en horizontal, y una prueba corta antes de cada sesión: graba diez segundos y escúchalos con auriculares.

Los materiales
En un curso de música, lo que el alumno se lleva cuenta tanto como lo que ve. Prepara los materiales antes de grabar, porque en el vídeo vas a nombrarlos.
- Partituras y tablaturas en PDF, que se lean bien en pantalla e impresas, con el mismo nombre que su lección.
- Pistas para tocar encima (los play-alongs): la base sin tu instrumento, a varios tempos, desde un tempo lento para estudiar hasta el tempo real.
- Transcripciones de los solos o las frases que analizas.
- Una hoja de ejercicios por módulo, con lo que el alumno debería poder tocar antes de pasar al siguiente.
Qué das gratis y qué cobras
Lo gratuito sirve para que alguien decida si quiere aprender contigo. Por eso funciona mejor una lección completa y útil que un tráiler. En ella se ve cómo explicas, cómo suenas y cómo está organizado el resto del curso.
Lo que funciona gratis
- Una lección entera del principio del curso
- El temario completo, para que se vea el camino
- Una pista para tocar encima y su partitura
- El título y unos segundos de cada lección de pago
Lo que no
- Un vídeo de presentación sin contenido
- Lecciones cortadas a la mitad
- Un precio escondido hasta el último paso
- Regalar el curso entero y cobrar solo las partituras
El precio lo decides tú. Compáralo con lo que cobras por una clase en directo y con lo que piden otros profesores de tu instrumento y tu nivel. Dilo claro desde el principio, junto con lo que incluye.
Cómo sigue el alumno su progreso
En clase ves al alumno. En línea no lo ves, así que el curso tiene que decirle en qué punto está.
- Cada lección se puede marcar como hecha, y el alumno ve cuánto le queda.
- Cada módulo termina con un ejercicio que se puede comprobar: tocar un tema a cierto tempo, grabar un coro de improvisación o transcribir una frase.
- Pídele que se grabe. Escucharse es la mejor corrección, y si además te manda la grabación, tenéis algo concreto de lo que hablar.
- Decide si las lecciones se abren todas a la vez o una tras otra. Abrirlas en orden evita saltos que luego se pagan, pero frustra a quien ya sabe lo básico.
En directo, grabado o los dos
Las clases en directo por videollamada son lo más parecido a tu clase de siempre: corriges en el momento y adaptas el ritmo. A cambio, cada hora de clase es una hora de tu tiempo. Además, por el retraso de la conexión no se puede tocar juntos de verdad, y con alumnos de otros países los horarios se complican.
El curso grabado exige mucho trabajo una sola vez, y después lo puede seguir cualquiera a cualquier hora. Lo que se pierde es la corrección: si no la organizas, nadie corrige al alumno.
Muchos profesores combinan las dos cosas. Usan el curso grabado para el contenido y, de vez en cuando, hacen una sesión en directo para dudas y correcciones, u ofrecen una clase individual a quien la quiera.
Antes de abrir el curso
- Una frase con lo que el alumno sabrá hacer al final
- El temario completo, por módulos y lecciones
- Una lección de prueba revisada por un alumno real
- Sonido limpio y un plano de las manos
- Partituras, pistas y ejercicios con el nombre de su lección
- Los derechos de cada tema que usas, comprobados
- Una lección gratuita completa
- Un precio claro, con lo que incluye
Y desde tu propia web
Vender desde tu web tiene una ventaja: quien llega a tus clases también ve tus discos, tus fechas y tu historia. Te conoce como músico, además de como profesor. Por eso conviene tener la web completa antes de abrir el curso; lo repasamos en lo que necesita la web de un músico.
En Pages estamos construyendo la Escuela, para que vendas cursos desde tu propia web. Todavía no está abierta: llegará cuando esté lista.
Tu web, sin el trabajo de la web. Pide tu invitación.
Pages es la web y el Studio para músicos de The Jazz Passport. Lo técnico ya está hecho; tú pones la música.
